Hace ya un año desde que comenzó esta experiencia Orgasmus. En estos mismos días, estaba yo preparando todos los papeles, con quebraderos de cabeza para que me convalidaran las asignaturas, pensando en las cosas que me llevaría a Inglaterra y con una mezcla entre ilusión y mariposas en el estómago por esa nueva experiencia.
Un año después parece que las cosas no han cambiado mucho: sigo con los mismo papeleos pero ahora para convalidar definitivamente las asignaturas y tener el título de licenciada antes de que me jubile y sigo teniendo las mismas mariposas en esl estómago pero por intentan buscar un trabajo que por lo menos me llegue para el abono transporte…
Pero a pesar de estas cosas hay algo que nunca volverá a ser cómo antes, un antes y un después que te marca: las ganas por buscar experiencias nuevas y salir de España. El irte de Erasmus te cambia: los primeros síntomas es que cuando vuelves, tus padres y amigos se empiezan a preguntar porqué siempre tienes a tanta gente de otros países raros en tu facebook, skype o en tu propia casa o por qué cada vez que escuchas hablar en inglés (o en el idioma que te hayas ido de Erasmus) en el metro o por la calle te pones a hablar con esa persona como si fuera tu amigo de toda la vida.
Pero los efectos a largo plazo empiezan a surgir al poco tiempo de volver o incluso en algunos casos crónicos como el mío puede que empiezen a desarrollarse prematuramente….empiezas a buscar información sobre posibilidades para irte otra vez fuera de españa: Becas, masters, cursos de verano, trabajillos incluso chungos…aunque sea sólamente planear tus próximas vacaciones a Japón o a la isla más pequeña de micronesia para volver a ver a tu amigo de tus tiempos de Erasmus.
Y es que una vez que has vivido solo, que has conocido otras culturas, que has visto tantos países y tantas otras formas de ver la vida, no puedes quedarte indiferente. Tienes que salir a descubrir todo ese mundo.


